Carta con QR

Tu carta con QR, gratis para siempre

El cliente escanea el cartel de la mesa y ve la carta que tienes puesta ahora mismo, con sus precios y los alérgenos de cada plato. Cuando cambias algo, lo cambias una vez: el cartel de la pared no se toca.

Plan Carta · 0 € al mes, sin tarjeta y sin fecha de caducidad

  • Los 14 alérgenos, con su nombre legal
  • Gratis para siempre, sin tarjeta
  • Tus datos, en servidores de la UE
  • Tu carta en internet esta tarde
  • Hecho en España, soporte de aquí
  • Se abre sin instalar nada
  • Sin permanencia
  • El cartel se imprime una vez

El que escanea

Lo que ve tu cliente cuando apunta con el móvil

Una carta en internet no vale por estar en internet: vale si se lee en diez segundos con una mano y con el camarero esperando. Esto es lo que sale.

La carta de hoy, no la de la última vez que se imprimió

Lo que ve es lo que hay puesto en ese momento. Si algo se acabó a las dos, a las dos y cinco sale marcado como agotado y nadie lo pide.

Los alérgenos debajo de cada plato

Con su nombre escrito —«Cereales con gluten, Leche»—, no con un icono que hay que adivinar. Es la pregunta que hoy contesta el camarero de memoria mientras le esperan en otra mesa.

El menú del día lo primero

Con su precio cerrado, sus horas y los platos de cada pase. Es lo que busca quien entra a comer a mediodía, así que va antes que nada.

Se abre al instante y sin instalar nada

Es una página normal, sin aplicación que descargar y sin cuenta que crear. Se abre en cualquier móvil por viejo que sea, y en la esquina del bar donde hay una raya de cobertura.

Y tiene una dirección propia con el nombre de tu casa, así que sirve igual pegada en tu ficha de Google, en la biografía de Instagram o mandada por WhatsApp a quien pregunta qué tenéis hoy.

El que la cambia

Y lo que haces tú, que es la razón de que esté al día

El problema de las cartas impresas no es imprimirlas: es que cambiarlas cuesta dinero, así que no se cambian. Aquí cambiar no cuesta nada, y por eso pasa.

Subir un precio

Lo cambias en tu cuenta y la página se actualiza al momento. Se acabó lo de repasar la carta con típex o dejarla un año con los precios del año pasado.

Marcar un plato agotado

El plato se queda en la carta, atenuado y con su etiqueta. Al día siguiente lo vuelves a encender: no hay que borrarlo y volver a escribirlo.

Montar la carta sin teclearla

Pegas de una vez el texto de la carta que ya tienes y Aunte la reparte en categorías y platos con sus precios. Lo revisas, corriges lo que haga falta y lo guardas.

Poner una foto donde importa

Cada plato admite su foto, y tú decides si la carta las enseña grandes, pequeñas o no las enseña. En unos sitios vende y en otros estorba.

Todo esto se hace hoy desde el ordenador. La pantalla de la carta dentro de la app —pensada para marcar un agotado desde la barra, en dos segundos— llega con la próxima actualización, que se instala sola.

El cartel

Se imprime una vez y se cuelga

El código no lleva dentro tus platos: lleva la dirección de tu carta. Por eso el cartel sobrevive a todos los cambios de precio, a la carta de verano y a la de Navidad.

Sale de tu cuenta listo para la impresora, en tres formatos —hoja grande para la puerta, media hoja para la barra y caballete de dos caras para la mesa— y eliges el color, el título, el texto de debajo y una foto de fondo si te apetece. Debajo del código va la dirección escrita, por si alguien prefiere teclearla, y la línea «Carta con Aunte»: es lo que paga que esto sea gratis, y lo decimos aquí y no en la letra pequeña.

Los catorce

La pregunta que hoy se contesta de memoria, escrita

«¿Esto lleva gluten?» la contesta el camarero que esté más cerca, con lo que recuerde y con prisa. En la carta digital cada plato lleva marcados los suyos de la lista de catorce, y salen escritos con su nombre entero debajo del plato, no como un dibujo en una esquina.

Al pie de la carta queda la referencia al Reglamento (UE) 1169/2011 y el aviso de consultar al personal. Lo que lleva cada plato lo sabes tú y lo marcas tú: lo que hace Aunte es que quien lo necesite pueda leerlo sin preguntar, y que lo que contestes una vez quede contestado para siempre.

Lo que cuesta

Cero, y aquí está la frontera

La carta, su página y el cartel no se cobran, no piden tarjeta y no tienen fecha. No es una prueba que caduca: es el escalón de abajo, y quien se queda ahí se queda con esto entero.

Lo que no lleva, dicho entero: ni turnos y fichaje, ni comandas y cocina, ni reservas, ni inventario. Eso son los planes de pago, y se prueban catorce días con todo abierto y sin tarjeta. Cuando acaban esos catorce días la cuenta no se bloquea: baja a Carta y ahí se queda, así que el cartel que colgaste sigue llevando a tu carta el día que decidas que Aunte no era para ti.

Si además quieres lo demás: las comandas y la cocina van en el mismo plan que las reservas sin comisión, y el inventario y las mermas, en el de arriba. Los turnos y el control horario tienen su propio sitio.

Lo que nos preguntan de la carta con QR

¿Es gratis de verdad o es una prueba de 14 días?

Gratis, y sin fecha. La carta no es una versión recortada de la prueba: es un plan propio que no se cobra, así que no genera factura ni pide tarjeta. Lo que no lleva es el resto: ni turnos y fichaje, ni comandas y cocina, ni reservas, ni inventario. Para eso están los planes de pago, y para probarlos hay catorce días con todo abierto.

¿Y cuando se acaben esos catorce días de prueba?

La cuenta no se bloquea: baja al plan Carta y ahí se queda. Se apaga lo que no entra en él, pero tu carta se sigue editando, tu página pública sigue en pie y el cartel que colgaste en la pared sigue llevando a la carta buena. No hay ningún día en que un cliente escanee y no encuentre nada.

¿Tengo que teclear la carta plato a plato?

No hace falta empezar de cero. Si tienes la carta escrita en algún sitio, la pegas de una vez y Aunte la reparte en categorías y platos con sus precios para que la revises antes de guardar nada. Lo que corriges, lo corriges ahí mismo; lo que sobra, lo quitas.

¿Hay que imprimir el cartel otra vez cada vez que cambio algo?

No. El código no lleva dentro tus platos: lleva la dirección de tu página, y lo que cambias se ve en el siguiente escaneo. Se imprime una vez. Y si algún día cambias la dirección de tu carta, los carteles viejos siguen llevando a la buena, así que tampoco hay que bajar a la imprenta por eso.

¿Puedo subir un precio o marcar un plato agotado desde el móvil?

Desde el ordenador, hoy mismo, y el cambio llega a la página al momento. La pantalla de la carta dentro de la app de Aunte —pensada para marcar un agotado en dos segundos, desde la barra— llega con la próxima actualización, que se instala sola.

¿Los alérgenos los pone Aunte?

Los marcas tú, de la lista de los catorce del reglamento, y Aunte los escribe debajo de cada plato con su nombre completo en vez de con un icono que hay que adivinar. Al pie de la carta queda la referencia al Reglamento (UE) 1169/2011 y el aviso de preguntar al personal. Lo que lleva cada plato lo sabes tú; lo que hace Aunte es que se lea.

¿Sale el nombre de Aunte en mi cartel?

Sí: debajo del código pone «Carta con Aunte», y al pie de la página también. Es lo que paga que el plan sea gratis, y lo decimos antes de que lo veas. El resto del cartel es tuyo: eliges el papel entre tres formatos —hoja grande, media hoja o caballete de mesa—, el color, el título, el texto de debajo y una foto de fondo si quieres.

¿La tuya no está? Hay más respuestas en el centro de ayuda, las tuyas y las de tu equipo.

Empieza hoy

Cuelga tu carta esta tarde

Creas la cuenta, pegas la carta que ya tienes, la repasas y te llevas el cartel a la impresora. No cuesta nada y no hay que dejar la tarjeta.